Diabetes en España: cifras, tendencias y nuevos enfoques terapéuticos

En 2024, España contabilizó 5,12 millones de adultos con diabetes tipo 1 y tipo 2 (entre 20 y 79 años), lo que equivale a una prevalencia del 14,1 %, ligeramente inferior al 14,8 % registrado en 2021. Estas cifras sitúan a España entre los países europeos con mayor carga de diabetes, solo superada por Alemania y Turquía.

Cifras históricas y proyecciones

Desde 2019, el número de personas con diabetes en España ha aumentado en un 42 %, acercándose a los 6 millones de casos. Si la tendencia actual continúa, las previsiones apuntan a que en 2025 podrían alcanzarse los 9 millones de personas. A ello se suma un dato preocupante: el 38 % de los adultos con diabetes no están diagnosticados, lo que significa que desconocen su condición y no reciben tratamiento. El envejecimiento poblacional y el aumento del sobrepeso y la obesidad hacen prever que esta carga seguirá creciendo en los próximos años.

Mecanismos de la enfermedad

La diabetes tipo 2, que representa la gran mayoría de los casos, se caracteriza por la resistencia a la insulina. La insulina es una hormona secretada por el páncreas en respuesta al aumento de glucosa en sangre (glucosa = “azúcar” que utilizan las células como combustible para generar energía en forma de ATP). En la resistencia insulínica, pese a que el páncreas produce suficiente —e incluso exceso de insulina—, esta no logra unirse de manera eficaz a su receptor celular. Como resultado, la “puerta” de entrada de la glucosa permanece cerrada, la glucosa se acumula en la sangre y se elevan los niveles de glucemia.

En etapas más avanzadas, cuando las células beta pancreáticas se desgastan, puede producirse también un déficit relativo de insulina, agravando la hiperglucemia.

El papel de la vitamina D

En este punto entra en juego un nutriente clave: la vitamina D. Tradicionalmente asociada a la salud ósea, se sabe hoy que también cumple una función relevante en el metabolismo de la glucosa.

Un estudio publicado en Cell (Salk Institute, 2018) demostró que la activación del receptor de vitamina D (VDR) puede proteger a las células beta frente a la inflamación y el estrés metabólico, factores determinantes en la progresión de la diabetes.

La acción de la vitamina D resulta especialmente importante en aquellas formas de diabetes caracterizadas por déficit progresivo de insulina (diabetes tipo 1, LADA o diabetes tipo 2 avanzada), al contribuir a preservar la capacidad secretora de las células beta.

Sin embargo, incluso en la mayoría de los casos de diabetes tipo 2, donde predomina la resistencia insulínica, la vitamina D podría ejercer beneficios adicionales:

  1. Protección de la célula beta, retrasando su desgaste y manteniendo su función.
  2. Mejora de la sensibilidad a la insulina, al modular la expresión de sus receptores y optimizar la señalización intracelular, reduciendo la resistencia periférica.

Conclusión

Aunque la evidencia más sólida proviene de estudios experimentales, la investigación disponible sugiere que mantener niveles adecuados de vitamina D podría tener un impacto positivo doble: prevenir el deterioro de la célula beta y mejorar la acción de la insulina en los tejidos. Esto abre una vía prometedora para complementar la estrategia de prevención y tratamiento de la diabetes en España, un país donde la enfermedad avanza a un ritmo preocupante.

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